Ya empiezan a nombrar el término "riesgo sistémico", a lo mejor dentro de no mucho utilizarán "fin de modelo económico".
Ahora interesa controlar a los especuladores, cuando juegan con nuestros ahorros y salarios es secundarios.
Mostrando entradas con la etiqueta especulación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta especulación. Mostrar todas las entradas
sábado, 8 de mayo de 2010
jueves, 31 de diciembre de 2009
La bolsa española despide el segundo mejor ejercicio de la última década
Increíble. Vivimos la peor crisis de la historia,entre las ruinas de civilizaciones bursátiles del pasado, donde cuentan historias de grandes bancos en cuyos imperios no se ponía el sol. Pero irracionalmente, hoy publica Expansión.com la noticia que da título a este artículo. "La bolsa cierra el segundo mejor año de la década". Asombroso, apabullante, abrumador. ¿Tenéis más adjetivos?. Acojonante. La economía real del país por los suelos, el paro por las nubes, y la bolsa, queridos lectores, bate records.
Todo está relacionado. Comentabamos hace unos días, que los únicos beneficiarios del caos reinante, de las noticias infames, de las caídas libres bursátiles, son los Especuladores. La bolsa, que el año pasado perdió un 39%, en 2009, sin recuperación económica, sin bases de crecimiento sólidas, se dispara un 30%. Fácil. La especulación, la manipulación de las masas, los ataques sistemáticos a través de misiles financieros. Escribíamos en una de las entradas del blog, guerras financieras. Redistribución de la riqueza. De los pobres a los ricos.
Experimentos con ratones, a los cuales se exponen a recorridos que conducen a callejones sin salida, donde el ratón espera mientras se enciende una lucesilla roja, la cual al apagarse, abre una puerta. El ratón la atraviesa, sufriendo una pequeña descarga eléctrica. Se repite varias veces el experimento y se demuestra que los niveles de estrés del ratón son mayores al ver la luz roja, que asocia al peligro, que la descarga en si misma. ¿Qué revela este experimento?. Temer que ocurra un mal, causa indefensión en los individuos. Si eres capaz de atemorizar a la masa podrás manejarla. Si haces creer que en Irak hay armas de destrucción masivas, legitimas la invasión armada de un país, y el monopolio de su petróleo. Si induces al mercado a creer que las bolsas se desplomarán, podrás obtener beneficios. Si el trabajador por temor a la crisis, cree que podrá perder su puesto de trabajo,estará dispuesto a trabajar a costa de bajadas en su sueldo. Somos víctimas de los especuladores y manipuladores del mercado, de los medios de comunicación monopolizados y demás ratas de alcantarilla.
Estados Unidos, primera potencia armamentística y económica del planeta, vive atemorizada por la idea de que se produzcan atentados en su territorio.
Una vez más han conseguido redistribuir la riqueza, y nadie cuestiona la inmoralidad del sistema.
Los griegos creían que el hombre era el centro del Universo. En la Edad Media, fue reemplazado por Dios. Hoy en día, el dinero , desafortunadamente, es el centro de todas las cosas.
Parece ser que los griegos, reliquias de museo, estaban más cerca del sentido de nuestra existencia, que los conquistadores de la Luna, perdidos en la codicia del dinero. A lo mejor en vez de buscar formas de vida en Marte, deberíamos desenterrar la Humanidad perdida del hombre. Seguro que la encontramos. Albergo esa esperanza.
Todo está relacionado. Comentabamos hace unos días, que los únicos beneficiarios del caos reinante, de las noticias infames, de las caídas libres bursátiles, son los Especuladores. La bolsa, que el año pasado perdió un 39%, en 2009, sin recuperación económica, sin bases de crecimiento sólidas, se dispara un 30%. Fácil. La especulación, la manipulación de las masas, los ataques sistemáticos a través de misiles financieros. Escribíamos en una de las entradas del blog, guerras financieras. Redistribución de la riqueza. De los pobres a los ricos.
Experimentos con ratones, a los cuales se exponen a recorridos que conducen a callejones sin salida, donde el ratón espera mientras se enciende una lucesilla roja, la cual al apagarse, abre una puerta. El ratón la atraviesa, sufriendo una pequeña descarga eléctrica. Se repite varias veces el experimento y se demuestra que los niveles de estrés del ratón son mayores al ver la luz roja, que asocia al peligro, que la descarga en si misma. ¿Qué revela este experimento?. Temer que ocurra un mal, causa indefensión en los individuos. Si eres capaz de atemorizar a la masa podrás manejarla. Si haces creer que en Irak hay armas de destrucción masivas, legitimas la invasión armada de un país, y el monopolio de su petróleo. Si induces al mercado a creer que las bolsas se desplomarán, podrás obtener beneficios. Si el trabajador por temor a la crisis, cree que podrá perder su puesto de trabajo,estará dispuesto a trabajar a costa de bajadas en su sueldo. Somos víctimas de los especuladores y manipuladores del mercado, de los medios de comunicación monopolizados y demás ratas de alcantarilla.
Estados Unidos, primera potencia armamentística y económica del planeta, vive atemorizada por la idea de que se produzcan atentados en su territorio.
Una vez más han conseguido redistribuir la riqueza, y nadie cuestiona la inmoralidad del sistema.
Los griegos creían que el hombre era el centro del Universo. En la Edad Media, fue reemplazado por Dios. Hoy en día, el dinero , desafortunadamente, es el centro de todas las cosas.
Parece ser que los griegos, reliquias de museo, estaban más cerca del sentido de nuestra existencia, que los conquistadores de la Luna, perdidos en la codicia del dinero. A lo mejor en vez de buscar formas de vida en Marte, deberíamos desenterrar la Humanidad perdida del hombre. Seguro que la encontramos. Albergo esa esperanza.
sábado, 26 de diciembre de 2009
La gran mentira.
El gran monstruo, el maestro de ceremonias, el tirititero que mueve el destino de nuestra sociedad, lo ha vuelto hacer. Enhorabuena. Un caluroso aplauso al Capitalismo.
La crisis está de moda. Es portada de telediarios y periódicos. Tenemos un grave problema, todos unidos y con gran esfuerzo debemos resolverlo. Ese es el mensaje. La gran consigna. Una nueva crisis del sistema capitalista, debemos rescatar al naufrago de ahogarse. Pues bien, ¡que se ahogue!.
Detrás de todo este montaje Hollywoodiense llamado crisis, se esconde algo soterrado, oscuro y profundo. Una reorganización social y económica acorde a las necesidades del monstruo.
La plusvalía ya no es suficiente, la fiera no sacia su sed de sangre. El trabajador debe purgar los pecados del especulador.
Políticas que conduzcan al cambio de modelo económico, redistribución de la riqueza, sueldos dignos. ¡No, eso no!. Nada de eso, el capitalismo mueve los hilos y la marioneta se pone en marcha. Que pague el trabajador.
El teatro de nuestra realidad, cuelga el cartel de "No hay billetes" en todas las funciones. El espectáculo debe continuar. Debe continuar a toda costa. Sobre todo a costa del trabajador.
El obrero, y la sociedad en general, deben aceptar los dogmas de fe. Creo en el capitalismo sobre todas las cosas, en el libre mercado,en la relación entre obrero y capitalista, entre trabajadores y empresarios. Falso. Mentira. Vendemos nuestro trabajo por decisión propia.¡ Qué libres somos! gritamos al cielo. Pero el monstruo conoce el resultado de la partida. Tiene las cartas marcadas. El obrero vende su alma a cambio de un salario, pero vende en las condiciones que impone el capital. Somos esclavos libres que respiran para producir la plusvalía del especulador.
El paquete viene recubierto de una palabra llamada Democracia, donde el pueblo ignorante asiste al espectáculo representado con el guión ya acordado. La gran superproducción.
Ultimamente, me ronda una idea no apta para sumisos del sistema.
Quedaron en el pasado las guerras entre países industrializados, entre potencias mundiales, hermanos del capitalismo globalizado, donde los mercados locales se ven afectados por cualquier acontecimiento a miles de kilómetros. En este juego no se puede prescindir de los vecinos ricos, unos dependen de otros. Pero si se pueden llevar a cabo otro tipo de guerras, guerras económicas y financieras.
Guerras que no se ganan con misiles, sino con noticias que tumban bolsas, guerras que no necesitan tanques blindados, sino quiebras de grandes bancos, guerras que no causan muertos en acto de combate, sino familias desahuciadas por el impago de sus hipotecas. No se bombardean paises ricos pero si se reorganiza su riqueza y su estatus político. Las guerras armadas quedan para los países en desarrollo, sin sistemas financieros, sin mercados de consumidores, pero ricos en materias primas o posición estratégica (Irak petróleo, Iran situación estratégica).
El monstruo ha permitido que la sociedad se endeude, ha permitido tener ilusiones al obrero, pensar que podía ser propietario, viajar y tener un coche. Dicho crimen necesitaba un complice. La financiación condescendiente del sistema financiero. Dejar pruebas falsa que dieran al asunto cierto aire de realismo. Un par de quiebras de bancos y miles de pequeñas empresas cerradas. Un mayordomo que pareciera culpable para desviar la atención. Las subprime. Y un juez que concediera el indulto. La permisividad del Estado.
Esta reorganización conduce a las familias a la ruina, sin poder llegar a fin de mes, dejando escapar sus sueños. El sistema omnipresente manda un mensaje, la crisis requiere esfuerzos y los debe pagar una vez más el trabajador. ¿Cuál es la condena al inocente?. Regulación del mercado laboral, rebajas de los salarios, abaratamiento del despido. La misma receta. En tal situación de indefensión, el trabajador sin salida posible, tiene que ceder. Jugada maestra. Jaque mate. El verdadero asesino tiene coartada, se llama crisis. ¡La gran mentira!.
Esta vez no podemos claudicar, debemos mandarle un mensaje alto y claro a la bestia que atormente su cerebro. Un ataque directo al corazón. El pueblo no cederá. Los abusos deben finalizar, la bestia debe dejar de respirar.
La crisis está de moda. Es portada de telediarios y periódicos. Tenemos un grave problema, todos unidos y con gran esfuerzo debemos resolverlo. Ese es el mensaje. La gran consigna. Una nueva crisis del sistema capitalista, debemos rescatar al naufrago de ahogarse. Pues bien, ¡que se ahogue!.
Detrás de todo este montaje Hollywoodiense llamado crisis, se esconde algo soterrado, oscuro y profundo. Una reorganización social y económica acorde a las necesidades del monstruo.
La plusvalía ya no es suficiente, la fiera no sacia su sed de sangre. El trabajador debe purgar los pecados del especulador.
Políticas que conduzcan al cambio de modelo económico, redistribución de la riqueza, sueldos dignos. ¡No, eso no!. Nada de eso, el capitalismo mueve los hilos y la marioneta se pone en marcha. Que pague el trabajador.
El teatro de nuestra realidad, cuelga el cartel de "No hay billetes" en todas las funciones. El espectáculo debe continuar. Debe continuar a toda costa. Sobre todo a costa del trabajador.
El obrero, y la sociedad en general, deben aceptar los dogmas de fe. Creo en el capitalismo sobre todas las cosas, en el libre mercado,en la relación entre obrero y capitalista, entre trabajadores y empresarios. Falso. Mentira. Vendemos nuestro trabajo por decisión propia.¡ Qué libres somos! gritamos al cielo. Pero el monstruo conoce el resultado de la partida. Tiene las cartas marcadas. El obrero vende su alma a cambio de un salario, pero vende en las condiciones que impone el capital. Somos esclavos libres que respiran para producir la plusvalía del especulador.
El paquete viene recubierto de una palabra llamada Democracia, donde el pueblo ignorante asiste al espectáculo representado con el guión ya acordado. La gran superproducción.
Ultimamente, me ronda una idea no apta para sumisos del sistema.
Quedaron en el pasado las guerras entre países industrializados, entre potencias mundiales, hermanos del capitalismo globalizado, donde los mercados locales se ven afectados por cualquier acontecimiento a miles de kilómetros. En este juego no se puede prescindir de los vecinos ricos, unos dependen de otros. Pero si se pueden llevar a cabo otro tipo de guerras, guerras económicas y financieras.
Guerras que no se ganan con misiles, sino con noticias que tumban bolsas, guerras que no necesitan tanques blindados, sino quiebras de grandes bancos, guerras que no causan muertos en acto de combate, sino familias desahuciadas por el impago de sus hipotecas. No se bombardean paises ricos pero si se reorganiza su riqueza y su estatus político. Las guerras armadas quedan para los países en desarrollo, sin sistemas financieros, sin mercados de consumidores, pero ricos en materias primas o posición estratégica (Irak petróleo, Iran situación estratégica).
El monstruo ha permitido que la sociedad se endeude, ha permitido tener ilusiones al obrero, pensar que podía ser propietario, viajar y tener un coche. Dicho crimen necesitaba un complice. La financiación condescendiente del sistema financiero. Dejar pruebas falsa que dieran al asunto cierto aire de realismo. Un par de quiebras de bancos y miles de pequeñas empresas cerradas. Un mayordomo que pareciera culpable para desviar la atención. Las subprime. Y un juez que concediera el indulto. La permisividad del Estado.
Esta reorganización conduce a las familias a la ruina, sin poder llegar a fin de mes, dejando escapar sus sueños. El sistema omnipresente manda un mensaje, la crisis requiere esfuerzos y los debe pagar una vez más el trabajador. ¿Cuál es la condena al inocente?. Regulación del mercado laboral, rebajas de los salarios, abaratamiento del despido. La misma receta. En tal situación de indefensión, el trabajador sin salida posible, tiene que ceder. Jugada maestra. Jaque mate. El verdadero asesino tiene coartada, se llama crisis. ¡La gran mentira!.
Esta vez no podemos claudicar, debemos mandarle un mensaje alto y claro a la bestia que atormente su cerebro. Un ataque directo al corazón. El pueblo no cederá. Los abusos deben finalizar, la bestia debe dejar de respirar.
Etiquetas:
bancos,
Capitalismo,
entidades financieras,
especulación
domingo, 6 de diciembre de 2009
Memorandum I . Especulación.
La religión del momento, hacer dinero fácil sin aportar valor añadido, apostar dinero a caballo ganador a costa de la plebe ignorante. Seguidores fieles del parquet new yorkino, druidas de los futuros y opciones, fieles de los hedge funds, recolectores de propiedades a saldo que triplican su valor impulsados por la fiebre del consumismo mileurista. Es decir, amantes de los chollos. Debemos ir al meollo del asunto. Cortar el cordón umbilical del engendro. Nuestra economía debe regular, de manera estricta, dichas actividades, diferenciándolas y exigiendo un precio justo a pagar a la sociedad.
En 1929, le vimos las orejas al lobo, pero dejamos que conviviera con el rebaño. En 2007 casi acaba con el pastor. ¡Que viene el lobo! decía el cuento. Los bancos americanos, primeras víctimas de esta pandemia, o más bien,virus patógenos, propagaron al resto del mundo la peste negra de las subprime. El pasado nos debe servir de manera aleccionadora para corregir nuestro presente.
El nuevo modelo comenzaría por la división entre banca tradicional y especulativa. Si los bancos se resfrían, la economía enferma. Es decir, la banca es la financiación de la economía, es el trasvase entre el capital del ahorrador y las familias, al inversor y empresas. Es la piedra sobre la que se edifica nuestra Iglesia. Si permitimos especular a los bancos, estamos permitiendo que la gestión irregular de algunos, afecte al interés general de todos. La banca tradicional, realizaría su función esencial, captar dinero y prestarlo. Como hoy en día gran parte de los beneficios de los bancos vienen derivados de la parte especulativa, se debería tomar una serie de acciones para evitar la quiebra de dichas entidades afectadas por las pérdidas en sus balances. ¿No fusionan entidades como los niños juegan con plastilina en los colegios?. Si quieren, se puede. Medidas como regular los tipos de la financiación y captación de recursos. De esa manera los clientes no irían de un banco a otro buscando quién da más o quién da menos, todos tendrían establecidos dichos márgenes. Márgenes suficientes para un crecimiento sostenible, obtención de coeficientes de liquidez y solvencia, y capitalización suficiente para resistir la morosidad derivada de esta misión tradicional. Ahora asistimos como el sistema financiero se está contrayendo, como el crecimiento pasado no se sostiene. Cierre de cientos de oficinas y despidos de empleados. El cliente eligiría su entidad en base a criterios como calidad, atención al cliente y diferenciación. La corriente actual que encumbra comerciales agresivos sin mucha preparación, que buscan unicamente cumplir crecimientos irracionales, ha propiciado gran parte del problema. Las entidades deberían estar formadas por analistas de inversión y bienestar social. Introducimos una idea clave, la entidades financieras del sector tradicional, deben tener una doble función social. Por un lado, obligatoriedad de distribución de parte del beneficio, obtenido de los ahorros de las familias y particulares, a la contribución del Bienestar Social- término que explicaremos más tarde-. Y por otro lado, todo capital prestado a entidades que superen un volumen determinado, debería ir acompañado, para su aprobación, de un plan de crecimiento sostenible y de creación igualmente de Bienestar Social. Esto sería primado con tipos de financiación y otros impuestos. A los balances, cuentas de resultados, estados del patrimonio y demás papeles comunes al estudio de una propuesta de financiación, solicitaríamos al especulador o empresario, que busca crecer sin importarle el trabajador y el medioambiente, un documento donde explicara cómo la inversión que va a realizar con nuestro dinero contribuye al crecimiento sostenible y al mencionado Bienestar Social. Impensable, ¿verdad?. De esta forma, se consigue que el elemento fundamental de canalización del capital entre ahorradores y inversores, contribuya a la redistribución de la riqueza de forma justa y a un crecimiento sostenible. El Capitalismo agoniza, crece de manera incontrolable, como lo hacen las células de un cáncer. Se muere de codicia y falta de consciencia social. Estamos siendo espectadores como las primeras semillas afloran, supervisión más estricta, eliminación de bonus, etc... Pero la utopía debe convertirse en realidad.
No seré quien proponga la eliminación de las actividades especulativas, eso es harina de otro costal. Pero si deben arrancarse como mala hierba de los campos de cultivo fértil. Es decir, no juntes al lobo con las ovejas.
Otro punto importante es que la fiscalidad del ahorro se asimile a la de la especulación. Su fiscalidad debería ser proporcional a los riesgos que corre la economía con sus inversiones. Dichas entidades dedicadas a estos menesteres, también tendrían que sufrir una regulación más estricta, y acorde al modelo que estamos presentando.
Además,los directivos y empleados de dicho sector tendrían que tener responsabilidades penales específicas que amedranten posibles irresponsabilidades premeditadas.
En la próxima entrada, trataremos el segundo memorandum, el Bienestar Social.
En 1929, le vimos las orejas al lobo, pero dejamos que conviviera con el rebaño. En 2007 casi acaba con el pastor. ¡Que viene el lobo! decía el cuento. Los bancos americanos, primeras víctimas de esta pandemia, o más bien,virus patógenos, propagaron al resto del mundo la peste negra de las subprime. El pasado nos debe servir de manera aleccionadora para corregir nuestro presente.
El nuevo modelo comenzaría por la división entre banca tradicional y especulativa. Si los bancos se resfrían, la economía enferma. Es decir, la banca es la financiación de la economía, es el trasvase entre el capital del ahorrador y las familias, al inversor y empresas. Es la piedra sobre la que se edifica nuestra Iglesia. Si permitimos especular a los bancos, estamos permitiendo que la gestión irregular de algunos, afecte al interés general de todos. La banca tradicional, realizaría su función esencial, captar dinero y prestarlo. Como hoy en día gran parte de los beneficios de los bancos vienen derivados de la parte especulativa, se debería tomar una serie de acciones para evitar la quiebra de dichas entidades afectadas por las pérdidas en sus balances. ¿No fusionan entidades como los niños juegan con plastilina en los colegios?. Si quieren, se puede. Medidas como regular los tipos de la financiación y captación de recursos. De esa manera los clientes no irían de un banco a otro buscando quién da más o quién da menos, todos tendrían establecidos dichos márgenes. Márgenes suficientes para un crecimiento sostenible, obtención de coeficientes de liquidez y solvencia, y capitalización suficiente para resistir la morosidad derivada de esta misión tradicional. Ahora asistimos como el sistema financiero se está contrayendo, como el crecimiento pasado no se sostiene. Cierre de cientos de oficinas y despidos de empleados. El cliente eligiría su entidad en base a criterios como calidad, atención al cliente y diferenciación. La corriente actual que encumbra comerciales agresivos sin mucha preparación, que buscan unicamente cumplir crecimientos irracionales, ha propiciado gran parte del problema. Las entidades deberían estar formadas por analistas de inversión y bienestar social. Introducimos una idea clave, la entidades financieras del sector tradicional, deben tener una doble función social. Por un lado, obligatoriedad de distribución de parte del beneficio, obtenido de los ahorros de las familias y particulares, a la contribución del Bienestar Social- término que explicaremos más tarde-. Y por otro lado, todo capital prestado a entidades que superen un volumen determinado, debería ir acompañado, para su aprobación, de un plan de crecimiento sostenible y de creación igualmente de Bienestar Social. Esto sería primado con tipos de financiación y otros impuestos. A los balances, cuentas de resultados, estados del patrimonio y demás papeles comunes al estudio de una propuesta de financiación, solicitaríamos al especulador o empresario, que busca crecer sin importarle el trabajador y el medioambiente, un documento donde explicara cómo la inversión que va a realizar con nuestro dinero contribuye al crecimiento sostenible y al mencionado Bienestar Social. Impensable, ¿verdad?. De esta forma, se consigue que el elemento fundamental de canalización del capital entre ahorradores y inversores, contribuya a la redistribución de la riqueza de forma justa y a un crecimiento sostenible. El Capitalismo agoniza, crece de manera incontrolable, como lo hacen las células de un cáncer. Se muere de codicia y falta de consciencia social. Estamos siendo espectadores como las primeras semillas afloran, supervisión más estricta, eliminación de bonus, etc... Pero la utopía debe convertirse en realidad.
No seré quien proponga la eliminación de las actividades especulativas, eso es harina de otro costal. Pero si deben arrancarse como mala hierba de los campos de cultivo fértil. Es decir, no juntes al lobo con las ovejas.
Otro punto importante es que la fiscalidad del ahorro se asimile a la de la especulación. Su fiscalidad debería ser proporcional a los riesgos que corre la economía con sus inversiones. Dichas entidades dedicadas a estos menesteres, también tendrían que sufrir una regulación más estricta, y acorde al modelo que estamos presentando.
Además,los directivos y empleados de dicho sector tendrían que tener responsabilidades penales específicas que amedranten posibles irresponsabilidades premeditadas.
En la próxima entrada, trataremos el segundo memorandum, el Bienestar Social.
Etiquetas:
bancos,
especulación,
especuladores,
sistema finaciero
lunes, 30 de noviembre de 2009
Hay que reinventar el sistema financiero internacional.
Hoy Cotizalia recoge una noticia de Financial Times donde se informa que el organismo supervisor del sistema financiero mundial, formado por los Bancos Centrales, Financial Stability Body (FSB) mantendrá especial vigilancia a 30 entidades,entre ellas, 6 aseguradoras y 24 bancos, cuya hipotética caída provocaría una crisis financiera de dimensiones incalculables. Entre ellos se encuentran Santander y BBVA.
Además hace poco, se publicaba que el Banco de Inglaterra quería imponer restricciones más duras a las prácticas bancarias.
Creo que es relevante, en la situación de reordenación del sistema bancario español y mundial, que se empiecen a tomar medidas que eviten volver a cometer los excesos del pasado.
Hemos vivido como el colapso del sistema bancario ha tumbado el sistema económico de nuestro país. Es decir, en roman paladino, si la banca lo hace mal, la economía paga las consecuencias.
La coyuntura de los tipos de interés,a principios del siglo XXI, tanto en EE.UU (Mr. Greespan) como en la Euro zona, entre el 1 % y el 2 % respectivamente, propiciaron "el crecimiento económico" debido a dos situaciones. Primero que los bancos, viendo reducidos sus margenes financieros, tuvieran que aumentar su inversión en mayor medida y, digámoslo, alegremente sin muchas precauciones (casos extremos las famosas subprime), lo que fomentó un crecimiento a base de financiación ajena "barata", y segundo los inversores, en especial, el sector de la construcción e inmobiliario, auténticos "señores del momento" se lanzaron a un mercado en auge y de fácil especulación (invierto 1 y gano 4). Si a estos dos factores añadimos, la permisividad de los ayuntamientos, cabildos, comunidades autónomas y demás organismos del Estado, que veían como sus arcas crecían de manera imparable, sin tener en cuenta, la corrupción tan arraigada en la España del siglo de oro, y por supuesto, la ingenuidad o más bien, inconsciencia de los compradores "mil euristas" que pagaban por ratoneras de cemento, ingentes sumas de dinero, cuyas cuotas, dejarían en herencia a sus hijos, tenemos la combinación perfecta de este cóctel explosivo. Quién no ha oído la frase ¡invierte en ladrillo que no puede perder su valor!.Que se lo digan ahora a los tasadores de firma fácil.
Un día empiezan a subir los tipos de interés, las familias no pueden pagar las cuotas de su hipoteca, los grandes bancos americanos y la bolsa se hunde, la crisis de liquidez y la desconfianza inunda el sistema financiero, el miedo entra en el cuerpo de los altos directivos, y como consecuencia se restringe el crédito a todas aquellas empresas que habían crecido a base del dinero ajeno. En resumidas cuentas, ¡cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar!.
¿Cuales han sido las medidas tomadas para no volver a caer en los errores del pasado?. Parece ser que se empieza a pensar que hay que ser más duros con los bancos, sus directivos, sus bonos, etc... ¿Pero es suficiente?. A mi modo de entender no. En 1929, fuimos testigos que si los bancos especulan, las consecuencias son terribles. Y aún así hemos vuelto a tropezar en la misma piedra. Debemos entender que el sistema financiero es punto clave en las economías modernas y no podemos permitir que las decisiones de unos directivos primados por sus intereses pongan en riesgo el funcionamiento de la economía.
Tenemos que ir mucho más lejos, hay que redefinir la función del sistema bancario.
Os propongo recopilemos entre todos soluciones a esta cuestión. Por mi parte os expondré mis ideas en las sucesivas entradas del blog.
Además hace poco, se publicaba que el Banco de Inglaterra quería imponer restricciones más duras a las prácticas bancarias.
Creo que es relevante, en la situación de reordenación del sistema bancario español y mundial, que se empiecen a tomar medidas que eviten volver a cometer los excesos del pasado.
Hemos vivido como el colapso del sistema bancario ha tumbado el sistema económico de nuestro país. Es decir, en roman paladino, si la banca lo hace mal, la economía paga las consecuencias.
La coyuntura de los tipos de interés,a principios del siglo XXI, tanto en EE.UU (Mr. Greespan) como en la Euro zona, entre el 1 % y el 2 % respectivamente, propiciaron "el crecimiento económico" debido a dos situaciones. Primero que los bancos, viendo reducidos sus margenes financieros, tuvieran que aumentar su inversión en mayor medida y, digámoslo, alegremente sin muchas precauciones (casos extremos las famosas subprime), lo que fomentó un crecimiento a base de financiación ajena "barata", y segundo los inversores, en especial, el sector de la construcción e inmobiliario, auténticos "señores del momento" se lanzaron a un mercado en auge y de fácil especulación (invierto 1 y gano 4). Si a estos dos factores añadimos, la permisividad de los ayuntamientos, cabildos, comunidades autónomas y demás organismos del Estado, que veían como sus arcas crecían de manera imparable, sin tener en cuenta, la corrupción tan arraigada en la España del siglo de oro, y por supuesto, la ingenuidad o más bien, inconsciencia de los compradores "mil euristas" que pagaban por ratoneras de cemento, ingentes sumas de dinero, cuyas cuotas, dejarían en herencia a sus hijos, tenemos la combinación perfecta de este cóctel explosivo. Quién no ha oído la frase ¡invierte en ladrillo que no puede perder su valor!.Que se lo digan ahora a los tasadores de firma fácil.
Un día empiezan a subir los tipos de interés, las familias no pueden pagar las cuotas de su hipoteca, los grandes bancos americanos y la bolsa se hunde, la crisis de liquidez y la desconfianza inunda el sistema financiero, el miedo entra en el cuerpo de los altos directivos, y como consecuencia se restringe el crédito a todas aquellas empresas que habían crecido a base del dinero ajeno. En resumidas cuentas, ¡cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar!.
¿Cuales han sido las medidas tomadas para no volver a caer en los errores del pasado?. Parece ser que se empieza a pensar que hay que ser más duros con los bancos, sus directivos, sus bonos, etc... ¿Pero es suficiente?. A mi modo de entender no. En 1929, fuimos testigos que si los bancos especulan, las consecuencias son terribles. Y aún así hemos vuelto a tropezar en la misma piedra. Debemos entender que el sistema financiero es punto clave en las economías modernas y no podemos permitir que las decisiones de unos directivos primados por sus intereses pongan en riesgo el funcionamiento de la economía.
Tenemos que ir mucho más lejos, hay que redefinir la función del sistema bancario.
Os propongo recopilemos entre todos soluciones a esta cuestión. Por mi parte os expondré mis ideas en las sucesivas entradas del blog.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)